domingo, 12 de febrero de 2017

Esperando al capitán Willard

Esperando al capitán Willard

En 1979 se estrenó la gran película de Francis Ford Coppola Apocalypse Now que narra la historia por la que le encargan al Capitán Willard (Martin Sheen), individuo con sus propios problemas, que inicie un peligroso viaje río arriba al interior de la selva de Camboya. Willard es un oficial de los servicios de inteligencia del ejército de EE.UU. cuyo objetivo en ese viaje es matar a Kurtz (Marlon Brando), un coronel renegado que ya no obedece las órdenes del alto mando y que ha perdido al parecer la razón. Así, como se verá al final de 153 minutos de metraje, en un tétrico campamento sembrado de cadáveres mutilados y putrefactos, Kurtz, una figura enigmática con una enorme ascendencia en su feudo, reina con total despotismo sobre los miembros de la tribu Montagnard, que le adoran como si fuera un dios. Toda una metáfora.

La película Apocalypse Now habla de la moral, de la hipocresía en particular; porque la hipocresía es la misma base de la guerra de Vietnam, en la que está ambientada. Nada que ver con los micromundos de Joseph Conrad, nada bélicos por otra parte, en los que está inspirada. 

Dice Coppola: "La película trata de una ambigüedad moral. Una parte del alma humana, si va demasiado lejos en una cierta dirección, corre el peligro de destruirse al abordar el territorio del horror amoral. Esto ha existido desde los orígenes del hombre. Lo primitivo sigue vivo en nosotros. ¿Cómo os comportaréis si os encontráis en el centro de África adorado por los indígenas, o si sois como Cortés, en México, o si os sentís liberados del juicio de los demás o incluso de vuestras propias convicciones morales? " 

Y pregunto yo: ¿ y si los nuevos tiempos os fuesen a desplazar de la zona de confort que el plano político os ha brindado? 

"Walt Kurtz fue uno de los oficiales más sobresalientes. Era brillante. Era sobresaliente en todos los aspectos y además era un buen hombre. Humanitario. Un hombre con agallas y buen humor. Se unió a las Fuerzas Especiales. Y después de eso sus ideas y métodos se volvieron dementes. Dementes. Ahora está en Camboya con este ejército Montagnard que lo idolatran como a un dios y siguen todas sus órdenes, por ridículas que sean." 

Y hoy nos encontramos con un montón de Kurtz atrincherados y alineados en sus micromundos capaces de rodearse sólo de quienes "apilan bracitos" 

Nos os perdáis el monólogo de Marlon Brandon encarnando al coronel Kurtz: 

Un montón de bracitos 


CORONEL KURTZ: He visto el horror… horrores que tú no has visto. Pero no tienes el derecho a llamarme asesino. Tienes derecho a matarme. Tienes derecho a hacerlo… pero no tienes derecho a juzgarme. Es imposible describir el horror en palabras a aquellos que no saben lo que verdaderamente significa. Horror, horror. El horror tiene una cara… y tú debes hacer del horror tu amigo. Horror y terror mortal son tus amigos. Si ellos no lo son, entonces son tus enemigos, a los que debes temer. Son en verdad tus enemigos. Recuerdo cuando estaba con las fuerzas especiales. Parece que han pasado siglos. Nos internamos en un campamento a vacunar niños. Dejamos el campamento después de haber vacunado a los niños de polio y un hombre viejo vino corriendo hacia nosotros. Estaba llorando, no podía ver. Volvimos allí y ellos habían llegado y… habían amputado cada brazo vacunado. Estaban en un montón. Un montón de pequeños brazos. Y recuerdo… yo… yo lloré. Lloré como una abuela. Quería arrancarme los dientes. No supe qué quería hacer. Y quiero recordarlo; nunca quiero olvidarlo. Nunca quiero olvidar. Y entonces me di cuenta… como si me hubiesen disparado… como si me hubiesen disparado con un diamante… una bala de diamante justo en mi frente. Y pensé: Dios mío… el genio de esto. El genio. El deseo de hacer esto. Perfecto, genuino, completo, cistalino, puro. Y entonces me di cuenta de que eran más fuertes que nosotros, porque ellos podían soportar eso… ellos no eran unos monstruos. Eran hombres… oficiales entrenados. Estos hombres que luchaban con sus corazones, que tenían familias, que tenían hijos, que estaban llenos de amor… pero tenían la fortaleza… la fortaleza… para hacer eso. Si yo hubiese tenido diez divisiones de estos hombres, entonces nuestros problemas hubiesen terminado rápidamente. Tienes que tener hombres que tengan moral… y al mismo tiempo que sean capaces de utilizar sus instintos para matar sin sentimentalismos… sin pasión… sin juzgar… sin juzgar. Porque es el juzgar lo que nos derrota. " 



Para que los más jóvenes conozcan estos perfiles, clásicos de actualidad, y jueguen a  defenderse de ellos, hay una buena noticia:
Coppola adaptará ‘Apocalypse now’ a videojuego http://cultura.elpais.com/cultura/2017/01/26/actualidad/1485438056_224629.html?id_externo_rsoc=TW_CC vía @el_pais




Una maravilla. 

-----------------------------



No hay comentarios:

Publicar un comentario